
Calla; no digas nada el sonido aturdidor de tus palabras me atraviesan
como dagas.
Detente; no me toques, el sentir tus dedos me lastiman la piel.
Alto; no me beses con la falcedad de tu alma, ya que siento como carcomes la mia.
!Es cierto¡, mi vida es tuya, mi alma, mi cuerpo, pero a un la voluntad de mi corazon me detiene para decirte que es inevitable decir adios, es inevitable partir, alejarme de la causante de mi desgracia y gestora de mi pasion... Digo adios a ti vida, a ti alma y a ti cuerpo, me voy con mi corazon al rincon donde encontre el amor de aquella que no eres tu.
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